Nos unimos como comunidad entre cempasúchil, catrinas, papel picado, divertidos puestos de actividades y el delicioso pan de muerto con chocolate caliente. Nuestros talentosos alumnos de 6º de CCH llenaron de alegría la tarde con su espectacular baile.
Y como cada año, el corazón de nuestra celebración fueron los Altares realizados por alumnos, maestros y personal de la escuela, un reflejo de la fraternidad y unión que nos recordó que todos somos Peregrinos de Esperanza, caminando juntos. Entre aserrín, caminos de colores, velas, flores, un hermoso árbol de la vida y una barca que evoca el símbolo del Jubileo 2025, que representa la solidaridad y la fraternidad que nos une a todos como hijos de Dios. En este altar, también honramos y recordamos a aquellos migrantes que han quedado en el camino, extendiendo nuestra oración y memoria a quienes, como nosotros, son peregrinos en esta vida.
¡Gracias a todos por hacer de esta celebración un testimonio vivo de nuestra fe, cultura, tradiciones y esperanza!





